sábado. 28.01.2023

Recuperemos nuestra antigua tradición

Existía antiguamente un rito semestral por el cual los seres humanos nos acercábamos a nuestras tiendas favoritas y saciábamos nuestro apetito consumista adquiriendo todo tipo de productos que nos habían podido enamorar durante los últimos meses.

 

Un periodo por el cual éramos capaces de comprar una serie de piezas con la misma calidad a un precio más asequible para nuestros bolsillos. Pero es que, además, esta liturgia beneficiaba también a los pequeños y medianos empresarios que, durante el tiempo que duraba este rito, podían vaciar las existencias acumuladas durante esa temporada para después comprar nuevo stock.

 

Se trataba de un juego en el que ambas partes salían ganando. El cliente obtenía el producto deseado y el empresario conseguía eliminar stock. Además de, liberar espacio para introducir los elementos para la nueva temporada. Parecía que nos encontrábamos ante un sistema perfecto e infalible.

 

Además, la imagen que dejaban estos momentos del año, era impresionante. Las calles más conocidas de Palma se llenaban de personas y energía que andaban de una tienda a otra, parando para tomar algo o incluso charlar con algún conocido que se encontraba por el recorrido. Existía belleza durante esos momentos, Palma se transformaba y brillaba de una manera especial.

 

Pero algo hicimos mal. Durante nuestro crecimiento nos equivocamos. Algo perdimos por el camino que todavía no hemos sabido recuperar. Nuestra ambición y ese monstruo consumista que llevamos todos dentro trastocaron el statu quo. El equilibrio existente desapareció y ahora asistimos a un nuevo ritual en el cual no hay reglas de juego y no se respeta al próximo.

 

Fue en 2012 cuando se decidió romper esta baraja y desde entonces, lamentablemente, las pymes no levantan cabeza. Fue un error pensar que liberalizar este mercado produciría un mayor beneficio para todo el mundo. Consumidores y tejido empresarial. Entre todos nos cargamos las rebajas.

 

Al igual que la crisis de 2008, la liberalización del periodo de rebajas, tan solo ha provocado la polarización del tejido empresarial. Las grandes empresas se han hecho más grandes y las pymes han empequeñecido. Porque, reconozcámoslo, tan solo una gran empresa puede ofrecer descuentos permanentes durante todo el año y contra eso las pymes no pueden competir.

 

"La liberalización del periodo de rebajas, tan solo ha provocado la polarización del tejido empresarial"

 

Romper este sistema, ha beneficiado la concentración de la población en los grandes centros comerciales. Las calles, antes transitadas y repletas de pequeños y medianos comercios llenos de vida y estilo propio de consumo, a diferencia de modelos anglosajones, ahora cada vez se ven más vacías. Y eso, queramos o no, es una imagen dolorosa para cualquiera.

 

Desde 2012 estamos recorriendo un camino preocupante. Los consumidores nos hemos dejado engatusar por los grandes letreros luminosos de descuentos que pegan, las mayores empresas y franquicias, en sus vidrieras y que lo único que fomentan es a que continuemos consumiendo día a día sin importarnos nada más.

 

Pero esto debe finalizar, las pymes han dicho basta, no aguantan este atropello continuado y solicitan volver a recuperar la tradición para devolver al mercado empresarial su equilibrio perdido. Los consumidores debemos entender el gran beneficio que proporcionan estos pequeños y medianos comercios a nuestro tejido social. La importancia y la vida que proporcionan a nuestra comunidad. La necesidad de recuperar ese trato personalizado y único.

 

Pero es que, es más, volver a recuperar una tradición que funcionaba tan bien, nos proporcionará estabilidad a los consumidores y sostenibilidad al sistema. Acabaremos con esa sensación de agobio permanente que nos persigue desde hace 8 años. Esa por la cual parece que, si no compramos ese producto en ese momento, no lo volveremos a ver.

 

Es necesario recuperar la cordura y sobre todo recuperar las tradicionales rebajas. Apostemos por un consumo responsable y por el pequeño y mediano comercio, porque es el que realmente reparte riqueza y felicidad entre toda la sociedad que lo rodea.

Recuperemos nuestra antigua tradición
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