lunes. 15.08.2022

Los tópicos son persistentes. Cuando Berlanga estrenó hace casi 70 años "Bienvenido Mr. Marshall", consagró el tópico de la fascinación castiza por la modernidad y el dinero de los americanos. Hoy, con la llegada a Palma del primer vuelo regular de la historia entre Estados Unidos y Baleares, el cliché ha revivido, aunque el recibimiento al señor Marshall se ha documentado esta vez con móviles.

 

A la bienvenida dispensada en Son Sant Joan al vuelo UAL236 por un centenar de autoridades, trabajadores aeroportuarios, agentes de seguridad y periodistas que esperaban sobre la pista, solo le ha faltado el baile folclórico y las banderas.

 

El 767-300 de United Airlines procedente de Nueva York, cargado hasta los topes, ha sido recibido con un enorme despliegue de representantes insulares, municipales, de Aena y de los medios de comunicación para celebrar su llegada como un acontecimiento que ha sido definido en los discursos como "feliz", "histórico", "emocionante" e "importante".

 

Si el alcalde de la capital balear, Jose Hila, hubiera tenido la idea audaz de iniciar su intervención ante las cámaras con la célebre frase: "Como alcalde vuestro que soy...", la evocación berlanguiana hubiera sido completa.

 

Antes, sobre el cemento caliente de las pistas, las autoridades han seguido el desembarco de los pasajeros procedentes de Newark, uno de los tres aeropuertos neoyorquinos, detrás de un cordón protocolario que, como la cinta instalada para fijar a los operadores de cámara, fotógrafos y redactores, ha resultado pronto desbordada por el interés en captar las primeras palabras de los viajeros y los posados de los políticos para las fotos de rigor.

 

Un tanto anonadados, los pasajeros que iban saliendo del avión recibían una bolsita de "tela de llengües", un estampado típico de Mallorca con tres siglos de historia, que contenían dos botecitos de sal aromatizada producida por una salinera de la tierra.

 

Junto al aderezo, una tarjeta explicativa con un saludo de bienvenida: "With compliments!".

 

Martyn, uno de los poco más de 200 viajeros del estreno histórico, ataviado con una clásica gorra de béisbol (los tópicos están para cumplirse), ha explicado que ha volado a Mallorca aconsejado por un amigo agente de viajes y que espera disfrutar de lo que pueda ofrecerle la isla en la semana que tiene por delante hasta volver a su casa de New Jersey.

 

Junto a él han viajado familias de diversas edades, parejas, turistas solitarios y hasta tres periodistas invitados por la compañía para atraer con sus artículos y crónicas a más visitantes estadounidenses.

 

Una vez cargados los tres autobuses que han llevado a los pasajeros desde el avión hasta la terminal donde les esperaba su equipaje, (y algún periodista más para recoger todos los testimonios posibles), la comitiva de dirigentes institucionales e informadores, junto con la tripulación, ha vuelto a la sala de autoridades para los discursos y las preguntas, culmen del ceremonial.

 

Una vez liberados al fin a su suerte turística, los viajeros históricos se han diluido en el aeropuerto de Palma entre los miles de visitantes que abarrotan Son Sant Joan este primer viernes del primer mes de junio tras la pandemia.

 

Como una gota en el océano, han buscado sus autocares, han hecho cola para conseguir sus taxis o han esperado a que les dieran las llaves de sus coches de alquiler para acudir cuanto antes a las playas o a visitar las maravillas de Palma o a subirse, quizás, a un crucero para recorrer deprisa el Mediterráneo.

Vuelo UAL236: el señor Marshall siempre es bienvenido
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