sábado. 20.07.2024
España ha retrocedido cuatro puestos en la nueva edición del ránking internacional de competitividad publicado este martes por la escuela suiza de negocios IMD, y ahora se ubica en el puesto 40, el más bajo de los últimos diez años.

 

Las razones principales que expone el análisis de los autores es el empeoramiento de los resultados en los indicadores de eficiencia gubernamental (cae siete lugares) y eficiencia empresarial (un puesto menos).

En el primero se han reducido los puntajes en todos los subfactores: finanzas públicas, política fiscal, marco institucional, legislación empresarial y marzo societario; mientras que en el segundo las notas han bajado en productividad y eficiencia, y en mercado laboral.

En este último se mide la facilidad que tienen las empresas para acceder a los profesionales con la cualificación requerida, así como el coste de la mano de obra.

En los otros dos factores que conforman el ránking -infraestructuras y desempeño económico- España obtiene mejores resultados, manteniendo la posición del año pasado en el primero y mejorando cinco puestos en el segundo gracias a subfactores vinculados a precios (inflación y costes de vida) y comercio internacional.

Entre los principales desafíos que el ránking de competitividad menciona para España están la necesidad de reducir la presión fiscal y generar un marco normativo estable para las empresas, así como invertir eficientemente los fondos europeos e impulsar la digitalización de las empresas, en particular de las pymes.

A nivel global, Singapur ha arrebatado el primer puesto a Suiza, que está en segundo puesto seguida de Dinamarca, Irlanda, Hong Kong, Suecia, Emiratos Árabes Unidos, Taiwán, Países Bajos y Noruega, formando, en este orden, el "top ten" de la tabla.

Según la escuela de negocios, las principales razones de la subida de Singapur son sus buenos resultados en eficiencia gubernamental y empresarial, lo que es un reflejo de la solidez de los sectores público y privado.

 También destaca que la presencia de países como Suiza, en el segundo puesto, o de Dinamarca, en el tercero, indica que las "pequeñas economías" prosperan y que la competitividad ya no es una cuestión de tamaño.

"Creemos que las economías más competitivas del futuro serán aquellas capaces de anticiparse y adaptarse al contexto global cambiante, al tiempo que crean valor y bienestar para sus ciudadanos, lo que también las hará sostenibles", analizó el director del Centro de Competitividad Mundial, Arturo Bris, responsable del índice. 

España retrocede en competitividad y se ubica en el puesto 40