lunes. 26.09.2022
TENDENCIAS

Autónomo e hiperconectado, así será el coche del futuro

Los automóviles del futuro exigirán nuevos modelos de movilidad urbana, de consumo energético y de negocio

La industria del automóvil avanza de manera acelerada para conseguir un coche del futuro completamente conectado y autónomo. Elon Musk, consejero delegado de Tesla, ha asegurado que en verano del 2020 pondrá un millón de taxis sin conductor (robotaxis) a la carretera.

Cada año se hacen nuevos adelantos tecnológicos, algunos muy encaminados a aumentar la seguridad viaria, pero también otros para dar servicios de entretenimiento innovadores a los pasajeros. Algunas de las novedades se presentarán al Salón Internacional del Automóvil de Barcelona este mes de mayo. Ramon Ribera i Xavier Vilajosana, investigadores del Internet Interdisciplinary Institute (IN3) de la UOC, analizan algunas de las tecnologías y el impacto que pueden tener los coches del futuro a las ciudades.

Evitar el error humano es uno de los objetivos de la conducción autónoma. «Actualmente se trabaja en varias tecnologías para lograr la máxima seguridad viaria», explica Vilajosana, experto en telecomunicaciones y catedrático en el área de sistemas de comunicación de la UOC.

 

«El coche estará conectado a estaciones de telefonía o a aparatos ubicados junto a la autopista (roadsite unidos) y tendrá conexión en internet en tiempo real. Habrá una conectividad tan masiva y rápida que el coche tendrá información de las condiciones de la vía y de las acciones que llevan a cabo otros vehículos en tiempo real. Todos los sensores que llevará detectarán obstáculos tanto dentro de cómo fuera de la carretera y advertirán de condiciones adversas como por ejemplo hielo, baches o acciones e imprevistas como frenazos bruscos algún centenar de metros más allá.»



El coche será receptor pero a la vez emisor de información. Gracias a la comunicación entre coches será posible evitar colisiones entre vehículos. «Hay muchas marcas que están trabajando con un mecanismo de evitación anticipada y colaborativa de colisión (anticipated collaborative collision avoidance, ACCA), que parará automáticamente el coche cuando, por ejemplo, detecte riesgo de choque de coches en cadena. Será capaz de detectar en una curva sin visibilidad si dos coches más adelante hay un vehículo parado», señala Vilajosana, también investigador principal del grupo Wireless Networks (WINE) del IN3.



También se busca un coche conectado que se pueda conducir solo. Para el investigador, antes de llegar al coche autotripuladso, se pasará por diferentes grados de autonomía, desde la conducción asistida hasta una conducción en que las personas podrán ver una película mientras el vehículo autónomamente las lleva hasta el lugar indicado. Para el apoyo a la conducción vendrá un asistente que cambiará automáticamente de carril el coche o lo enderezará en el supuesto de que el conductor se despiste y pase la línea continúa. «De hecho, esto ya lo hacen coches hoy en día gracias a una cámara, pero si hay alguna anomalía proveniente otros coches esto no lo pueden evitar», añade.



El coche del futuro será más seguro al estar conectado en internet, porque recibirá información otros vehículos que lo alertarán de posibles peligros. «Como que estará conectado en la red 5G, que tiene mucha más capacidad de enviar datos en tiempo real, podrá recibir mapas de alta definición, con precisión de centímetros. Gracias al GPS podrá saber en todo momento su posición en los límites del carril», apunta.



«La tendencia y la moda del sector es que los vehículos del futuro sean eléctricos, pero este modelo de coche pide a la vez un replanteamiento del entorno urbano, incluso de su carga», apunta Vilajosana. El experto comenta que antes que nada es necesario que los gobiernos fomenten modelos energéticos más netos y sostenibles. «Con la reciente derogación del impuesto al sol con el decreto por el cual se regulan las condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo de energía eléctrica, los ciudadanos pueden optar por el autoconsumo energético, pero todavía no hay mecanismos para compensar o aprovechar el posible excedente de energía que el usuario pueda generar con placas solares. Este excedente se pierde, no se descuenta de la factura del usuario ni la sociedad lo puede aprovechar, por ejemplo, para la carga de coches eléctricos.»


El auge de los coches autotripulados generará un aumento notable del tiempo disponible de sus usuarios para consumir todo tipos de entretenimiento. Audi ha colaborado con Disney en un proyecto llamado Holoride, en que por medio de la realidad virtual es posible jugar a juegos o mirar películas durante el viaje.

 

También Intel y Warner Bros están desarrollando experiencias inmersivas de este tipo. Por ejemplo, los fanáticos de Batman podrían experimentar la sensación de viajar en el Batmòbil por las calles de la ciudad de Gotham. Y Volvo, Ericsson y Netflix, explica Vilajosana, también están planificando acciones conjuntas porque se puedan ver películas de la plataforma a la carta con una pantalla retráctil instalada al automóvil.

«La movilidad del futuro será un servicio bajo demanda», indica Vilajosana. «Las personas no necesariamente tendrán su propio coche sino que pedirán un de autónomo cuando lo necesiten. Un vehículo que estará aparcado en aparcamientos fuera de la ciudad, por ejemplo en polígonos, y que se desplazará en el centro solo cuando tenga peticiones de ciudadanos que necesitan trasladarse a algún lugar.»



«Porque los coches conectados y autónomos sean una realidad es necesario acabar de sensoritzar las ciudades porque los vehículos no tan solo se comuniquen entre sí sino también con todo el entorno», explica Ribera, director del grupo de investigación Urban Transformation and Global Change Laboratory (TURBA Lab) del IN3 de la UOC. Aparte, añade el experto, habrá que construir una nueva infraestructura por donde pueda circular y desar-se la gran cantidad de datos que se transmitirán en tiempo real. En este contexto, el investigador apunta que se tendrán que resolver grandes interrogantes: quién tiene que pagar todo esto? Las ciudades y los ciudadanos? Los que ofrecen servicios de movilidad? Tiene que ser una infraestructura pública o privada? Pagada por las empresas que hacen negocio o por los ciudadanos?.

Para Ribera, muchas de las implicaciones del coche conectado y autónomo no dependen tanto de la tecnología en sí misma como de los modelos de movilidad urbana que se desarrollen y de los modelos de negocio asociados a estos. «La tendencia actual es sacar el coche de la ciudad, tanto por el impacto ambiental como por el espacio que ocupa o por las congestiones que produce.

 

Hace falta, pero, reflexionar sobre si se continuará apostando por el transporte público o por otros medios de transporte (bicicleta, patinete, etc.)», explica. En cuanto a los modelos de negocio, en que la tendencia es pasar de fabricantes de coches que venden coches a fabricantes o empresas tecnológicas o de servicios que venden un servicio de movilidad en vehículos autónomos, el experto advierte que todavía no queda claro si el modelo será ir hacia coches compartidos u otros tipos de transporte colectivo o simplemente se reproducirá el modelo de vehículo privado para (casi) todo el mundo como servicio (por ejemplo, el rènting).


Ante este contexto, Ribera, también profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, remarca que es necesario un debate público sobre las consecuencias de la llegada de los vehículos conectados y autónomos y de los modelos de ciudad que volamos. «Un debate que tiene que versar sobre el modelo de ciudad y como nos queremos mover, y no sobre qué modelo de coche volamos.»

Autónomo e hiperconectado, así será el coche del futuro
Comentarios